SALA DE PRENSA

“Si no dejamos de emitir CO2, el litoral habrá desaparecido en 2100″

Año 2100. El nivel del mar ha crecido poco más de 50 centímetros en las últimas ocho décadas. En el litoral mediterráneo, puertos como el de Alicante, Valencia, Santa Pola o el delta del Ebro están anegados. El agua le ha ganado varios metros a la ciudad, borrando paseos marítimos, avenidas y calles. Y el mar sigue subiendo.

No es un relato de ciencia ficción, sino la situación que podemos esperar si seguimos manteniendo las actuales emisiones de CO2. La subida del nivel del mar es solo una de las consecuencias del aumento de dos grados en la temperatura global que los integrantes de la Conferencia de las Partes (COP 21) firmaron como “límite” para finales de siglo, en la cumbre de 195 países celebrada el pasado mes de diciembre en París.

Aunque parezca poca cosa, la previsión de que el planeta se caliente dos grados es “una bestialidad que lo cambiaría todo”. Así lo subraya David García, profesor de Matemática Aplicada en la Escuela Politécnica Superior de Alicante, que esta semana habló del tema en la conferencia El cambio climático y la ciencia.

Según los datos recogidos en el informe del IPCC (Intergovernmental Panel on the Climate Change / Comité Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático)de la UNESCO, ese pequeño aumento de temperatura implica una media de 25 días más de calor intenso al año. Como consecuencia, lloverá más en las zonas húmedas, aunque las sequías también se agravarán. En los países que rodean el mediterráneo, como el nuestro, se prevé que la lluvia se reduzca entre un 10% y un 20%. Esto quiere decir que el máximo de días sin lluvias al año aumente casi un mes más al año, algo que en zonas como Alicante parece una condena a la sequía absoluta.

Pero el problema es mucho más grave, apunta David García. Para que las previsiones de París se cumplan, en el año 2050 se tendrían que haber reducido las emisiones entre un 50% y un 80%. Si esto no ocurre, si continuamos como hasta ahora, no sólo superaremos esa cantidad a final de siglo, sino que podríamos llegar a un aumento de casi cuatro grados. “El mejor de los casos -y dudo que vaya a ocurrir- supondría haber dejado de emitir CO2 en 2040 y que a partir de ahí se fuera frenando la cantidad acumulada en la atmósfera. Con ello se podría conseguir que la temperatura global subiera solo un grado”.

Incluso en el escenario más benévolo, la subida del nivel del mar está garantizada y si se rozaran esos temidos cuatro grados podría ser de hasta 80 centímetros de media. “Quedémonos con la subida de dos grados que firmaron como admisible los diferentes países”, subraya David García. “Solo eso ya implica un crecimiento del nivel del mar de algo más de 50 centímetros para final de siglo. Nos quedamos sin puerto y sin la zona cercana. Pero es que la situación es aún más grave. El océano está sometido a una inercia, por lo que ese crecimiento se prolongaría durante varios cientos de años más. En cuatro, cinco o seis siglos (no sabemos muy bien cuántos pero sabemos que ocurriría), el nivel del mar habría subido hasta 12 metros.

El ejemplo es local pero las mismas conclusiones pueden aplicarse a nivel global. Con la crecida del nivel marítimo que suponen esos dos grados de más, países como Bangladesh se verían muy afectados y algunas islas de Polinesia directamente desaparecen. “Cientos de miles de personas se quedará sin hogar y las migraciones serán masivas. Situaciones como las que actualmente vivimos a causa de la guerra en Siria quedarán en nada si lo comparamos con lo que está por venir, aunque ocurra de forma más espaciada en el tiempo”, apunta.

Además, los océanos absorben la cuarta parte del CO2 que se libera a la atmósfera y este reacciona con el agua y con los iones de carbono que se encuentran en las conchas de las ostras, en los corales o el plancton calcáreo, provocando un aumento del PH del agua que acaba corroyéndolos. Con las cantidades actuales, se prevé que ese plancton, primer eslabón en la cadena alimentaria marina, haya desaparecido en 2100.

Soluciones

El más reciente de los cinco informes elaborados por el IPCC en el último cuarto de siglo consta de mil páginas, aunque incluye una versión resumida (de unas 20 páginas) y en todos los idiomas, dirigida a los políticos de los diferentes países. “Lo malo es que la gravedad del problema no llega a la opinión pública porque parece lejana. Pero está claro que viene y aunque muchos de nosotros no lo veamos, nuestros hijos sí sufrirán las consecuencias”, subraya David García.

¿Qué se podría hacer? “La única opción es parar por completo la emisión de CO2. Si lo hiciéramos mañana mismo, el mar seguiría subiendo los próximos 150 años, aunque iría desacelerándose. Tengamos en cuenta que en el siglo XX el mar subió de nivel 1,8 milímetros al año, mientras que en la actualidad crece 3,2 milímetros al año”.

Este científico cree que la tecnología ya ofrece las alternativas para lograr ese objetivo y añade que el planeta cuenta con los árboles, que son la máquina perfecta para reducir los gases que ya se encuentran en la atmósfera. “Sin embargo, vamos en la dirección contraria: no parece que haya un interés real en reducir las emisiones y en vez de reforestar, estamos deforestando amplias zonas del planeta. Es un círculo vicioso”, opina David García, quien en este sentido reconoce ser bastante pesimista.

Fuente: El Mundo