SALA DE PRENSA

Primer borrador del nuevo protocolo mundial sobre cambio climático

La negociación del nuevo protocolo sobre cambio climático -que debería ser aprobado en la cumbre mundial del próximo diciembre en París- será larga y compleja pero, de momento, ya se ha puesto en marcha con un modesto éxito. Así, los representantes de los 196 países reunidos del 8 al 13 de febrero en Ginebra, bajo el auspicio de la ONU, han completado su trabajo técnico con la presentación de un primer borrador de nuevo protocolo.

El texto hecho público por el grupo de trabajo ADP-2.8 está formado por 86 páginas en las que se incluyen -distribuidas en 103 apartados- la múltiples propuestas de redactado presentadas por las delegaciones de todo el mundo.

La complejidad de la negociación pendiente hasta la reunión de París queda patenten señalando que el borrador de Ginebra contiene un total de 1.234 opciones (parágrafos alternativos, con propuestas que pueden ser aceptadas o rechazadas en el documento final). En los apartados de mayor importancia del futuro protocolo, por ejemplo, el borrador inicial incluye objetivos muy dispares, desde la eliminación gradual de las emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2050 hasta la menos comprometida versión de alcanzar un pico o punto máximo de emisiones, “lo antes posible”.

“No ha sido fácil pero ahora [con la aprobación del primer borrador] los representantes de todos los países son plenamente conscientes de las posiciones de cada uno”, ha explicado Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Uno de los puntos prioritarios en la agenda sigue siento el debate de los mecanismos de revisión y control de compromisos que tendrá el Acuerdo de París, según informaron a EFEverde fuentes de la negociación. En tanto que en Ginebra ha cobrado fuerza la opción de que haya partes del futuro pacto jurídicamente vinculantes y otras que no lo sean, para que países como Estados Unidos no tengan problema en adoptarlo, la clave del cumplimiento del acuerdo recaerá en un eficaz proceso periódico de monitoreo y revisión de los compromisos.

Puntos clave de la negociación

Las fuentes consultadas por EfeVerde indican que está prácticamente descartado que el nuevo acuerdo establezca penalizaciones para quienes no cumplan lo prometido -como hizo el Protocolo de Kioto, aunque finalmente no llegaran a aplicarse- por lo que el peso del cumplimiento recaería en un proceso de revisión transparente que, dado el caso, supusiera el sonrojo de quienes han faltado a sus promesas.

Para esa revisión, en Ginebra ha cobrado fuerza la opción de que el Acuerdo de París plantee un primer ciclo de acción a cinco años, comenzando en 2020; un planteamiento al que estaría dispuesta a adaptarse la Unión Europea, que en principio planteaba objetivos a diez años (hasta 2030).

“Lo que se persigue es establecer un proceso de revisión transparente, dotado de instrumentos para hacer un seguimiento de que lo que dicen los países se hace, de que lo que hacen es adecuado de cara a lo que se necesita y de que si hay oportunidad de hacer más se les pueda reclamar que hagan más”, explicó Teresa Ribera, portavoz de uno de los principales lobbies climáticos europeos, el IDDRI francés.

Al margen de los periodos de acción, el texto de la cumbre de de París (COP-21) sigue apuntando hacia un objetivo de mitigación del cambio climático a largo plazo: 2050, y contemplando la posibilidad de fijarse como objetivo que el mundo deje de usas combustibles fósiles para esa fecha, en un párrafo introducido por los 44 países que integran la Alianza de Pequeñas Islas Estado (AOSIS por sus siglas en inglés).

Esta opción satisface especialmente a organizaciones ecologistas como Greenpeace, cuya portavoz de Clima en España, Tatiana Nuño, expresó a EFE su alegría porque en Ginebra “se haya fortalecido la idea de que tiene que haber un objetivo a largo plazo, y de cero emisiones 2050″.

Como era de esperar, esta propuesta ha empezado a tratar de ser descafeinada, con párrafos alternativos, en Ginebra por los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), aunque de momento, lo que dicen unos y otros sigue estando en el texto. Tatiana Nuño también ve con buenos ojos que se establezcan ciclos de compromisos de cinco años, en los que los países puedan ir revisando e incrementando la ambición de sus metas.

Alternativas introducidas en el borrador

La Unión Europea ha introducido en el borrador la posibilidad de controlar las emisiones de gases de efecto invernadero de los sectores de la aviación y la navegación, algo que lleva persiguiendo cerca de tres años. El texto propone que los organismos marítimos y aéreos creen una especie de tasa de emisiones cuya recaudación vaya destinada a la adaptación de los países a las consecuencias del cambio climático.

“Nos vamos de Ginebra con la sensación de que la concreción del borrador va muy despacio, lo cual deja muchísimo trabajo para hacer en los próximos meses, pero consideramos importante que ese texto refleje todos los puntos de vista”, afirmó Ahmed Sareer, embajador de las Maldivas en la ONU y actual portavoz del grupo AOSIS. “Haber conseguido restaurar la confianza y el optimismo de los países hacia este proceso de negociación no es un logro pequeño, teniendo en cuenta de donde venimos”, añadió Ahmed Sareer.

La directora de uno de los lobbies medioambientales más importantes del mundo, el World Resources Institute (WRI), Jennifer Morgan, apuntó que “aunque el grueso del trabajo se mantiene y a lo largo de los próximos meses los ministros y jefes de estado deben comprometerse a desenredar todos los asuntos espinosos que quedan por resolver, las negociaciones climáticas han tenido un arranque prometedor y productivo en Ginebra”.

A juicio de David Howell, experto en negociaciones climáticas de SEO/BirdLife, una oportunidad para comprobar si ese espíritu constructivo que los países mostraron en Ginebra es real será ver el grado de ambición de los compromisos nacionales (INDC, en sus siglas en inglés) para el acuerdo de París, que las principales economías debería presentar antes de finales de marzo. “Si esos INDCs son ambiciosos mandarán una señal de urgencia y optimismo de cara a las negociaciones de junio”, añadió el portavoz de SEO/BirdLife.

Tasneem Essop, portavoz de WWF, concluyó que aunque “los negociadores merecen nuestro reconocimiento por la manera de abordar esta primera ronda negociadora, el debate de las cuestiones más delicadas está aún por comenzar”.
Fuente: La Vanguardia