SALA DE PRENSA

Pasarse a las energías renovables es posible

Pasarse a las energías renovables es posible. Papúa Nueva Guinea lo quiere demostrar, tomando la iniciativa, y se compromete a que en menos de 15 años toda su energía sea renovable. Este país fue el primero que hizo los deberes, y envió su plan nacional de acción climática, conocido como NDC, a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Estos planes son la forma de verificar que las propuestas realizadas en la cumbre de París se lleven a cabo, y allí se establece de qué forma cada país reducirá las emisiones contaminantes.

Naturaleza privilegiada

Esta nación situada al norte de Australia, con una superficie un 10% menor a la de España, se caracteriza por sus zonas montañosas de pendiente pronunciada (con varios picos que superan los 4.000 y 5.000 metros de altura), y sus abundantes lluvias (de 1.000 a 9.000 milímetros al año), que generan una docena de ríos de abundante caudal. Esta combinación le permite apostar por la energía hidroeléctrica y dejar de lado los combustibles fósiles.

Retroceso

Según la Red Eléctrica de España, el 37% de la producción eléctrica del 2015 ha sido por fuentes renovables. Sin embargo, el año anterior se había llegado al 43%

Su plan de desarrollo estratégico estatal aspira a multiplicar por cuatro la generación de energía, de 500 a 1970 megavatios. La hidroeléctrica capitalizaría el 57% de la producción, mientras que los combustibles fósiles sólo representarían menos del 1,5%.

Actualmente el 40% de la energía de este país es hidroeléctrica, pero varios proyectos buscan multiplicarla. El más ambicioso es la central del río Purari, que podría alcanzar a la fabulosa producción de 2.500 megavatios anuales; mucho más de lo que Papúa Nueva Guinea podría necesitar. Lo que no se consuma, se exportará a Australia.

Otro actor invitado es la energía geotérmica. Este país se encuentra sobre la conjunción de las placas del Pacífico y del Mar de Salomón, que se presenta con miles de volcanes submarinos, que si se aprovechara sólo 55 de los puntos geotérmicos detectados, se podría generar 21,9 Teravatios (o sea, 21,9 millones de kilowats) de energía.

El compromiso de Oceanía

Papúa Nueva Guinea, como muchas otras naciones de Oceanía, solo generan el 0,03% de las emisiones contaminantes, pero tienen que cargar con las consecuencias del cambio climático: tormentas de gran intensidad, tsunamis, inundaciones y otros fenómenos climáticos. Y sobre todo por el temor a que el aumento del nivel de los océanos sumerjan a varios países, que se encuentran en atolones cuya altura máxima es de 5 metros sobre el nivel del mar.

Ante el peligro, los gobiernos se han puesto manos a la obra. Samoa también se ha propuesto eliminar los combustibles fósiles para el 2017; Vanuatu apunta a que, en el 2020, el 65% de su energía sea renovable; y Tonga ha elegido impulsar programas para incentivar la producción de energía solar.

Dejar de depender del petróleo también puede ayudar a sanear las economías de estos pequeños estados insulares, porque en algunos casos, la importación de combustibles fósiles representa más del 10% de su PIB.

Más países se impulsan con las renovables

Para el 2020, la Agencia Internacional de Energía (IEA) calcula que una cuarta parte de las energías serán limpias. Varios países están poniendo en marcha diversos proyectos para lograr que, si no es la totalidad, al menos la mitad de su consumo provenga de estas fuente s.

En Escocia, el 57,7% del consumo eléctrico fue generado por fuentes renovables. Y van a por más: el gobierno escocés aspira a que en el 2020 toda la producción de electricidad sea de este tipo. Para llegar a este objetivo, ya han aprobado la construcción del mayor parque eólico del mundo, que se instalará en el Mar del Norte, y que permitirá abastecer a 20.000 hogares.

Ejemplos de futuro

En Escocia, el 57,7% del consumo eléctrico proviene de renovables; en Marruecos se levanta el parque eólico más grande del planeta; Papúa Nueva Guinea generará toda su energía de forma sostenible en solo 15 años

En el desierto de Marruecos, entre las dunas, se está levantando el parque solar más grande del planeta, que producirá 580 megavatios de electricidad. Al otro lado del océano Atlántico, Costa Rica pretende que toda su producción de energía sea renovable en sólo cinco años. Al menos ya lo consiguen con la generación eléctrica, de la que el 80% proviene de fuentes hidroeléctricas y el 20% restante es eólica y geotérmica.

En Uruguay, al sur del sur, como le gusta decir a sus habitantes, están dando un fuerte impulso a la producción eólica. En el pequeño país sudamericano se están desarrollando diversos proyectos para instalar 500 aerogeneradores, con una inversión de 1.700 millones de euros. Para cuando todos los gigantescos molinos estén funcionando a pleno, producirán toda la energía necesaria para su población. Y de paso, lo que generen en las represas hidroeléctricas quedará como reserva.

¿Y por casa como andamos?

Según la Red Eléctrica de España, el 37% de la producción eléctrica del 2015 ha sido por fuentes renovables. Sin embargo, el año anterior se había llegado al 43%, pero ha descendido tres puntos la generación hidroeléctrica y un punto la eólica. Y también se han frenado las inversiones en el sector: mientras que entre el 2012 y el 2015 se levantaron infraestructuras ‘verdes’ para producir 850 megavatios, en los cuatro años anteriores fue posible instalar 6.800 megavatios.

Fuente: La Vanguardia