SALA DE PRENSA

El pacto del clima, sellado por los que generan más del 90% del CO2

Coincidiendo con el Día Mundial de la Tierra, ayer se consiguió en Nueva York un éxito sin precedentes: la firma del Acuerdo de París por parte de 175 países, según la ONU, que generan más del 90% de las emisiones, según el Instituto Mundial de Recursos (WRI). Y eso durante el primer día de la fase de firmas del pacto en la lucha contra el cambio climático. «Hemos roto todos los récords de esta Cámara. Y eso son buenas noticias. Pero también tenemos récords fuera de temperaturas globales, de pérdida de hielo, de niveles de carbono en la atmósfera. Estamos en una carrera contrarreloj», afirmó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Entre los países que rubricaron ya el acuerdo están China, EE UU, Rusia y la UE, los cuatro mayores contaminantes. Sólo ellos emiten el 57,59% de las emisiones globales. Una vez aceptado y firmado, ahora sólo queda lo más difícil: ratificarlo, y sólo lo hicieron ayer 15 países, y no precisamente ninguno de los grandes contaminantes. De hecho, estos 15 países emiten únicamente el 0,4% de las emisiones globales, cuando para que entre en vigor el Acuerdo de París se necesita que al menos 55 países que generen el 55% de las emisiones globales lo ratifiquen. Pero todavía tienen un año de plazo para ello.

Aunque no hay que olvidar que hay estados que lo pueden tener más difícil para ratificar, como es el caso de EE UU, con unas elecciones por delante. Quizá por ello, el jefe de la Diplomacia John Kerry quiso terminar su intervención así: «Mientras pensamos en el duro trabajo que tenemos por delante, me acuerdo de unas simples palabras de Nelson Mandela: ‘‘Siempre parece imposible hasta que se hace’’. Todavía no lo hemos conseguido, pero hoy estamos ya en camino». Y es que, aunque Barack Obama faltó a la cita debido a que estaba en Londres, el presidente tiene previsto avalarlo en diciembre después de las elecciones presidenciales de noviembre y antes de abandonar en enero la Casa Blanca. También China ha afirmado que quiere ratificar el acuerdo este año.

En el caso de la UE, cuyos estados miembros firmaron como grupo y por separado, el objetivo es apresurarse para ratificarlo. Por parte de España, firmó la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, que aseveró que «España está dispuesta a liderar ese esfuerzo. Nos hemos fijado un objetivo ambicioso: reducir un 40% las emisiones en 2030 respecto a los niveles de 1990».

«El número de firmas alcanzadas en el primer día exceden cualquier acuerdo internacional en la historia. Pero la firma podría no ser suficiente. Cada mes desde el Acuerdo de París la madre naturaleza ha mostrado las consecuencias del cambio climático», afirmó Andrew Steer, presidente y CEO del WRI. «Hay que trabajar todos juntos hacia el mismo objetivo. Como ya han demostrado 21 países, es posible hacer crecer el PIB y reducir las emisiones», añadió.

Según el IPCC, para no superar los 2ºC de aumento de temperatura, hay que reducir entre un 40 y un 70% las emisiones globales. Un reto que no se conseguirá con los planes nacionales presentados a la ONU. Pero es que incluso, aunque haya que hacer un esfuerzo mayor, podría no ser suficiente. Y es que los científicos están alertando de que se requieren esfuerzos mayores: impedir que la temperatura suba 1,5ºC. En este sentido, el IPCC va a analizar los impactos que el cambio climático tendrá en los océanos y en la tierra si la subida es 1,5ºC, según publicó «Nature» en su web.

Pero ¿cómo? «Cualquier esfuerzo va a depender de lo que se haga para eliminar las emisiones de GEI en la edificación y el transporte. La edificación es responsable del 25% del CO2 y el transporte del 35% por la utilización intensiva de carbón, gas y petróleo en todo el mundo», explicó Javier García Breva, analista de la Oficina que lleva su nombre. «Reducir en un 55% las emisiones mundiales es en este momento factible, ya que se cuenta con tecnología probada y competitiva y sólo por el ahorro en importaciones de gas y petróleo y los ahorros en costes energéticos el análisis coste-beneficio es positivo en relación con que cada euro destinado a eficiencia energética recupera cuatro euros en ahorros en la economía».

«El transporte deberá ser 100% eléctrico y la edificación, tanto la nueva como la rehabilitación de la existente, con criterios de consumo de energía casi nulo». Para ello es clave apostar por medidas pasivas, como la orientación en los de nueva construcción, así como con medidas de eficiencia energética. Para Breva, es posible reducir la huella de carbono de estos sectores «a través del autoconsumo, el almacenamiento y la generación descentralizados, los contadores y redes inteligentes y los puntos de recarga del vehículo eléctrico en el mismo edificio». «En EE UU, Australia, Reino Unido, Alemania y Japón se están desarrollando ya estos nuevos modelos energéticos y la banca de inversión internacional está trasladando sus inversiones de los combustibles fósiles a las renovables. El FMI anunció que solamente si se eliminaran las subvenciones que en el mundo se destinan al carbón, al gas y al crudo, 5,4 billones de dólares al año, las emisiones de CO2 se reducirían un 20% en el mundo». Dicho de otro modo, «sólo falta la voluntad política de los gobiernos de todo el mundo», asegura Breva, que incide en que a España le queda un largo camino por recorrer.

Las claves

– ¿Cuándo entra en vigor el acuerdo?

Tras la firma, los países tienen ahora un año para proceder a la ratificación del Acuerdo de París, que se espera que no entre en vigor hasta 2020. Aunque ya hay voces, como España, que han solicitado que se adelante a 2018. De hecho, en el momento en el que se consiga que 55 países que generen el 55% de las emisiones, podría entrar en vigor 30 días después.

– ¿Es igual adoptar, firmar y adherirse?

El Acuerdo de París pasa por tres etapas antes de su entrada en vigor: adopción, firma y adhesión o ratificación. El pasado 12 de diciembre de 2015 el documento en la lucha contra el cambio climático fue adoptado por los países. Ayer se firmó, pero lo importante para que entre en vigor es que lo ratifiquen ese «55-55» entre abril de 2016 y de 2017.

– ¿Por qué unos países sólo firman?

Porque los requisitos para la ratificación difieren según la legislación nacional de cada país. Así, mientras en Australia basta con que el Parlamento dé luz verde, en México se necesita el visto bueno del Senado. En el caso de Estados Unidos, la firma de este país podría quedarse sólo en papel mojado si gana un republicano las elecciones en noviembre.

– ¿Cuándo será el primer «examen»?

En el año 2018 habrá un «examen» colectivo para analizar los impactos de las iniciativas contra el calentamiento global que haya llevado a cabo cada país que haya ratificado el Acuerdo de París. Se analizarán de nuevo sus planes nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de poder mejorarlos y reducir su huella de carbono.

Fuente: La Razón