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Noruega implantará la revolucionaria técnica de Captura y Almacenamiento de Carbono en 2022

Noruega planea tener todas las infraestructuras necesarias para poder realizar Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC), una técnica revolucionaria para recudir las emisiones de CO2 a la atmósfera, para el año 2022, según ha anunciado el Gobierno este lunes.

Noruega podrá capturar dióxido de carbono de algunas de sus industrias, transportarlo en barco y luego inyectarlo en una reserva de gas y petróleo vacía que se encuentra en el mar del Norte. Todo el proceso costaría entre 420 y 860 millones de euros.

Si Noruega demuestra la eficacia de esta técnica innovadora, podría ayudar a reducir las emisiones de dióxido de carbono a nivel global. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la implantación de la técnica de Captura y Almacenamiento de Carbono es indispensable para poder reducir los niveles de CO2. Sin embargo, debido a su elevado coste, muy pocos países han decidido utilizarla en sus fábricas.

En 2014, la empresa canadiense SaskPower abrió la primera central energética del mundo que funciona con carbón y que utiliza CAC. Desde entonces, se han comenzado a desarrollar más de 15 proyectos para implantar la CAC en numerosas centrales de energía y fábricas, según el Instituto Global de CAC, una organización australiana.

A pesar de los últimos avances, el transporte y las infraestructuras que se necesitan para almacenar el CO2 siguen presentado numerosos problemas y exigen una gran inversión inicial, que no siempre resulta rentable para las naciones interesadas.

Desde Oslo, las autoridades noruegas han declarado que según un estudio de viabilidad presentado este lunes por el Ministerio de Energía y Petróleo, en unos seis años se podrá contar con todas las infraestructuras necesarias para utilizar esta técnica.

De acuerdo con el Ministerio de Energía noruego, al menos tres centros podrán capturar y almacenar CO2 en 2022: una fábrica de amoniaco de la empresa Yara International, una planta incineradora de residuos gestionada por el Ayuntamiento de Oslo y una fábrica de cemento situada en el sur del país propiedad de la empresa alemana HeidelbergCement.

Una vez capturado, el CO2 sería transportado por barco por Gassco, un operador nacional de gas. Finalmente, se trasladarían las reservas de dióxido de carbono a través de un gasoducto desde una planta localizada en la costa hasta un depósito vacío de gas situado en el mar del Norte y gestionado por la firma Statoil.

El Gobierno ha anunciado que presentará planes más avanzados cuando introduzca sus nuevos presupuestos nacionales ante el Parlamento en octubre de este año. Si se sigue adelante con este proyecto, supondrá un gran paso para Noruega. En 2013 ya intentó llevar a cabo un plan similar que no funcionó y que fue calificado por el Gobierno de entonces como “un plan tan ambicioso como intentar mandar a noruegos a la luna”.

Fuente: Europa Press