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Los países ricos han reducido un 22,6% sus emisiones de CO2 gracias al protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto, que este lunes cumplirá 10 años desde su entrada en vigor, ha logrado una reducción del 22,6% en las emisiones de gases de efecto invernadero (fundamentalmente CO2) con respecto a los niveles de 1990 en 37 países industrializados y la UE, que están comprometidos con este acuerdo internacional, cuando el compromiso inicial era de una disminución del 5%.

Así lo ha afirmado la Secretaría de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), después de que representantes de 194 países cerraran este viernes en Ginebra (Suiza) un borrador de 86 páginas con vistas a un acuerdo ante la cumbre mundial sobre el clima que se celebrará el próximo mes de diciembre en París (Francia), que deberá concluir con un protocolo que sustituya al de Kioto para que la temperatura del planeta no suba 2ºC respecto de la era preindustrial.

El Protocolo de Kioto fue adoptado en la ciudad japonesa que lleva su nombre el 11 de diciembre de 1997 con el objetivo de que los países comprometidos redujeran al menos un 5% de las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990.

Este instrumento internacional, el primero de reducción de emisiones, entraría en vigor cuando lo ratificasen los países industrializados responsables de al menos el 55% de las emisiones de CO2, lo que ocurrió el 16 de febrero de 2005, tras la firma de Rusia.

La Secretaría de la CNMUCC concluirá a finales de este año o principios del que viene la medición definitiva del primer periodo de compromiso, pero la información facilitada por las partes del Protocolo de Kioto señala que las naciones comprometidas habían logrado reducir sus emisiones en un 22,6% en 2012 con respecto al año de referencia (1990).

De esta forma, los 37 países comprometidos y la UE han logrado con creces el objetivo inicial de reducción del 5% en las emisiones de gases contaminantes.

SEGUNDO PERIODO DE KIOTO

Por otro lado, la secretaria ejecutiva de la CMNUCC, Christiana Figueres, subrayó que el Protocolo de Kioto fue “un logro notable en muchos aspectos”. No sólo enfatizó la realidad científica de que hay que reducir las emisiones, sino que también introdujo conceptos pioneros, opciones flexibles, soluciones prácticas y procedimientos para la contabilidad de emisiones que hoy en día damos por sentados”, indicó.

Figueres se mostró “convencida” de que sin el Protocolo de Kioto y sus diversos mecanismos “no habríamos llegado donde estamos hoy, por ejemplo, en lo respectivo a la implantación creciente de las energías renovables”.

“La visión que encierra el Protocolo de Kioto nos ha ayudado a poner en marcha nuevas iniciativas como las ayudas a los países en desarrollo para que reduzcan las emisiones procedentes de la deforestación y la degradación forestal”, dijo.

En 2012 se estableció el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, conocido como la Enmienda de Doha, que se espera entre en vigor cuando sea ratificada por tres cuartas partes de las Partes del Protocolo.

Naciones Unidas animó a los gobiernos a acelerar la ratificación del segundo periodo de compromiso para, con ello, contribuir a “aumentar los niveles de ambición para la acción antes de 2020”, ya que está previsto que en ese año entre en vigor el acuerdo de París, que sustituirá al de Kioto.

Fuente: El Economista