SALA DE PRENSA

La Organización Meteorológica confirma que el 2014 fue el año más cálido

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), la máxima autoridad en este ámbito a escala mundial, ha confirmado oficialmente que el 2014 ha sido el año con temperaturas medias más altas en el conjunto del planeta desde que se cuenta con registros sistemáticos (hace 135 años). Además, y aún más importante para explicar el actual cambio climático, la OMM destaca que catorce de los quince años más calurosos de la historia reciente del planeta se han producido en el siglo actual.

El pasado 15 de enero, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) como la NASA es que el pasado fue el año con la temperatura media más alta en el globo desde que se toman registros de temperatura, es decir, desde hace 135 años. La NOAA afirmó que, según sus registros, la temperatura promedio del globo fue de 14,6º C, 1,24 más que el promedio del siglo XX. Pero la NASA, cuyos métodos de medición son diferentes, registró una media planetaria de 14,7º C, 1,22 por encima de sus registros promedio, establecidos en el periodo 1951-1980. La NOAA añadió que el pasado mes de diciembre fue el más caluroso de todos los últimos meses de los años estudiados.

La primera semana de enero, la Agencia Meteorológica de Japón ya avanzó datos provisionales indicando que el 2014 había sido el año con temperaturas medias más altas en el conjunto del planeta en los últimos 130 años.

Los datos presentado oficialmente ahora por la OMM indicanq que la temperatura media del aire sobre la tierra y la superficie del océano fue 0,57 grados centígrados superior al promedio de largo plazo (14 grados centígrados), en el periodo entre 1961 y 1990, tomado como referencia.

Los otros dos años más calurosos de la historia, según los actuales registros, fueron 2010 y 2005, cuando las temperaturas estuvieron 0,55 y 0,54 grados centígrados, respectivamente, por encima, con respecto al mismo periodo.
La diferencia, por tanto, es de algunos centésimas de grado, lo que entra en el margen de error, según la OMM. “La diferencia es mínima entre los tres años más calientes”, agregó la entidad científica de las Naciones Unidas.

Importancia de la tendencia general

Los datos facilitados por la OMM indican claramente que más allá de la temperatura de un año las temperaturas de los últimos decenios confirman la tendencia continúa al calentamiento global y el riesgo de sufrir cada vez más sus consecuencias.

El año pasado se registraron olas récord de calor combinadas con lluvias torrenciales e inundaciones en muchos países, mientras que en otros hubo sequías, lo que es característico del cambio climático. “Prevemos que el calentamiento global continúe debido al incremento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera y a que el contenido de calor aumenta en los océanos”, dijo el secretario general de la OMM, Michel Jarraud.

Estos datos confirman lo adelantado hace dos semanas por la NASA y el Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos, al apuntar a 2014 como el año más caliente, pero difieren en las medidas exacta.

La OMM emplea en sus análisis los datos aportados por esas dos instituciones, pero los complementa con otros que recibe del Reino Unido. La OMM ha sido pionera en alertar sobre el cambio climático y su impacto en el calentamiento del planeta, y ha incidido en el rol que tienen las actividades humanas en la aceleración de este fenómeno.

De otra parte, la Organización indicó que también los océanos experimentaron temperaturas récord en 2014. En esa circunstancia, lo que más extraño que ha parecido a los científicos es que esas temperaturas altas han ocurrido “en la ausencia de un fenómeno de El Niño totalmente desarrollado”.

El Niño se caracteriza por el calentamiento de las temperaturas superficiales del agua. Según buena parte de la comunidad científica, el 93 por ciento del exceso de energía que queda atrapada en la atmósfera a causa de los gases de efecto invernadero (provenientes de los combustibles fósiles y otras actividades humanas) terminan en los océanos. Por eso se considera que la medición del calor que estos contienen es fundamental para entender el sistema climático.

Fuente: La Vanguardia