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La Generalitat aplicará un nuevo impuesto a los vehículos más contaminantes

La Generalitat aplicará a partir del año que viene un nuevo impuesto a los vehículos más contaminantes para reducir la contaminación del aire que, en la conurbación urbana de Barcelona, sigue superando los límites establecidos por la UE.

Las emisiones de CO2 se han estabilizado con respecto a los datos de 2015 y las partículas PM10 han disminuido, pero todavía se supera el umbral de 40mg por m3 en el entorno de Barcelona, según el informe anual de calidad de aire en Barcelona que hoy ha presentado el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull.

Con la aplicación del nuevo impuesto previsto en los presupuestos del Govern, se pretenden recaudar 75 millones de euros durante los dos primeros años y hasta 110 millones de euros en 2020, con los que la Generalitat pretende disponer de más recursos para renovar el parque móvil y convertirlo en “más eficiente”.

La secretaria general de Sostenibilidad, Marta Sobirà, ha explicado que una parte de los fondos recaudados, que alimentarán el Fondo del Cambio Climático, irán destinados a ayudas para renovar la flota de taxis y los servicio de mercancías.

La primera medida que se aplicará será restringir la circulación en las vías interurbanas de la conurbación de Barcelona a partir de diciembre de este año, y en situaciones de episodios medioambientales de más contaminación, a turismos de más de 20 años de antigüedad y a las furgonetas de más de 23, ya que son los que más contaminan.

Es más, según la Guía de cálculo de las emisiones de contaminantes de la Generalitat, un turismo de gasolina anterior a la normativa Euro1 (más de 20 años), emite 58 veces más dióxido de nitrógeno (NO2) que uno nuevo.

Rull, sin embargo, ha explicado que el objetivo de este impuesto, que se aplicará “de modo transitorio”, es restringir la entrada de vehículos en la zona metropolitana de Barcelona, y “que los que circulen sean menos contaminables”.

Asimismo, este impuesto es una de las medidas que se establece dentro del acuerdo al que han llegado la Generalitat con otras administraciones catalanas, entre ellas el Ayuntamiento de Barcelona y el Área Metropolitana de Barcelona, para reducir un 30 % las emisiones de CO2 derivadas del tráfico, en un plazo de 15 años.

Rull ha asegurado que el plan de mejora y de renovación de los vehículos se hará de forma individualizada y ha desmentido que la imposición de esta tasa “haga perder el empleo de los autónomos”, quienes han manifestado su preocupación por la restricción de circulación de vehículos.

Los datos del informe presentado hoy se han obtenido gracias a los 673 puntos automáticos de control de calidad y a más de mil puntos de control manual que alimentan la Red de Vigilancia y Previsión de la Contaminación Atmosférica (XVPCA por sus siglas en catalán), que ha evaluado 15 zonas de Cataluña.

En referencia a la emisión de NO2, el anuario de calidad ha revelado que en Barcelona y Vallès Occidental, Oriental y el Baix Llobregat (Zonas de Calidad de Aire 1 y 2 -ZCA-) se ha superado el límite legal de 40mg por m3.

En seis de los municipios que concentran estas dos áreas se superaron los límites de NO2 en 2012, entre ellos el barrio del Eixample en Barcelona, que llegó a 52mg, Mollet del Vallès con 43 y Terrassa con 42.

No obstante, estas ciudades registraron niveles más altos de contaminación en 2015, en las que llegaron a 56mg, 46mg y 47mg, respectivamente, ya que, según ha apuntado la directora general de Calidad Ambiental, Mercè Rius, “el 2015 fue un año de episodios de contaminación elevada”.

Del mismo modo, las emisiones de ozo troposférico (O3) se registraron por encima del límite en las comarcas de la Cataluña Interior de la Plana de Vic y el Pirineo Oriental, cuando se superaron hasta 10 veces el umbral de información a la población y el Valor Objetivo para la Protección de la Salud de las Personas (VOPS).

Entre las medidas contempladas en el Plan de Actuación para la mejora de la calidad del aire en las zonas de protección especial, se encuentra el fomento del transporte público, que Rull ha considerado “que tendría que ser la base de movilidad de la ciudad de Barcelona”.

Fuente: El Economista