SALA DE PRENSA

Firmantes del Acuerdo de París estudian cómo aplicarlo y cumplir compromisos

Negociadores de los países firmantes del Acuerdo de París contra el cambio climático iniciaron hoy la primera reunión convocada para concretar su aplicación y hacer realidad sus compromisos, con la financiación y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo en el centro de la agenda.

El objetivo de la conferencia organizada en Bonn (Alemania) es comenzar a definir los instrumentos que permitan alcanzar la meta marcada en la capital francesa: que el aumento de la temperatura media mundial a final de siglo se sitúe “muy por debajo” de los 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales e intentar que no rebase los 1,5 grados.

El Acuerdo de París, con compromisos “ambiciosos, equilibrados y justos”, fijó los “cimientos” de la lucha global contra el cambio climático, pero ahora hay que construir sobre ellos, manifestó al inaugurar la convención la ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal.

Tras la adopción del acuerdo en diciembre por 195 países además de la UE y la ceremonia de firma del texto en Nueva York el pasado mes de abril, ha comenzado ya el proceso de ratificación a nivel nacional, paso que por el momento han dado 17 países.

Los países emergentes y en desarrollo reiteraron al inicio de la reunión la necesidad de respetar el “delicado equilibrio” alcanzado e instaron a los estados industriales y desarrollados a liderar la lucha contra el calentamiento global por su “responsabilidad histórica” y su mayor capacidad.

De forma gráfica, el representante de Nicaragua apuntó que los veinte países de mayores emisiones generan el 78 % de las gases de efecto invernadero y reúnen el 76 % de los ingresos nacionales brutos, con lo que sólo ellos pueden dar respuesta a un problema de dimensión mundial.

El Grupo de los 77 más China, que agrupa a buena parte de los países en desarrollo latinoamericanos, africanos y asiáticos, al igual que la India, en nombre de los emergentes, subrayó la importancia de los mecanismos de financiación para apoyar la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático en las regiones más vulnerables.

Entre los puntos claves para estos grupos están también la transferencia de tecnología desde los países desarrollados y la transparencia en el cumplimiento de los compromisos adoptados.

Fueron aportaciones “constructivas”, aunque sin “edulcorar los diversos problemas” que surgirán al pasar de un documento de carácter político a su aplicación técnica, reconoció Royal, quien recordó la “responsabilidad moral” que tienen los países firmantes del acuerdo para garantizar su desarrollo.

Francia pasa este año el testigo a Marruecos y su ministro de Exteriores, Salahedin Mezuar, avanzó que las preocupaciones de los países emergentes y en desarrollo tendrán un lugar destacado en la próxima cumbre del clima que se celebrará en Marraquech en noviembre.

Para el mundo en desarrollo, apuntó, la lucha contra el cambio climático es una oportunidad además de una necesidad, pero esos países necesitan ser acompañados financieramente y también con la transferencia de conocimientos y tecnología para impulsar el desarrollo de energías renovables.

Royal consideró además fundamental avanzar en la fijación de los precios para las emisiones de CO2.

La todavía secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres, elogió el tono comprometido con el que comenzó la reunión de Bonn, que se prolongará hasta el 26 de mayo.

Cada vez es mayor la evidencia científica del impacto del calentamiento global y cada vez son también más los países que ven una oportunidad en la lucha contra el cambio climático, apuntó Figueres, a punto de traspasar su cargo a la diplomática mexicana Patricia Espinosa, nominada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como su sucesora.

Fuente: La Vanguardia