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El Parlamento Europeo, primera Cámara que compensa su CO2

El Parlamento Europeo será la primera Cámara de representación política del mundo en ser totalmente neutra en sus emisiones de dióxido de carbono. Para ello va a invertir en proyectos que absorban las emisiones de CO2 imposibles de reducir: ha lanzado una licitación, con un presupuesto máximo de 249.000 euros, que se cierra el 15 de septiembre.

La Eurocámara cuenta con una normativa para reducir sus emisiones de carbono desde septiembre de 2011 que se revisó el año pasado.

La primera versión obligaba a tener en cuenta las emisiones procedentes del consumo de energía en el edificio del Parlamento y de los desplazamientos en los vehículos oficiales. La revisión ha incrementado las exigencias hasta el máximo considerado por los sistemas de cálculo de CO2, e incluye también emisiones que considera “irreductibles”, como las producidas durante los traslados de todo el personal y de los eurodiputados entre los distintos estados miembro y las dos sedes oficiales de la Eurocámara, Bruselas y Estrasburgo.

Atendiendo a estos nuevos criterios, se ha calculado que las emisiones totales de la entidad, entre directas e indirectas, ascendieron durante 2015 a 124.255 toneladas de CO2.

Comprar emisiones de CO2

Para convertirse en un organismo neutro en emisiones, el legislativo comunitario tiene que acudir al mercado y adquirir créditos de carbono generados por proyectos limpios en una cantidad equivalente al volumen de emisiones considerado.

Y para ello acaba de lanzar una licitación internacional, con un presupuesto máximo de 249.000 euros, lo que supone que cada tonelada de CO2 que participe en la puja tendrá un precio máximo de 2 euros, menos de la mitad del precio al que cotiza el Derecho de Emisión en el mercado europeo de carbono, pero el cuádruple del precio del crédito de carbono en el mercado de CER de la ONU, al que se orienta la iniciativa.

Cualquiera no podrá participar en la subasta. Además de seguir el complejo sistema de garantías de la contratación comunitaria, la Eurocámara dispone de un sistema de gestión ambiental EMAS -el más ambicioso que existe- y los concurrentes tendrán que garantizar que cumplirán con todas sus exigencias o que ya lo han implementado.

Además sólo podrán participar en la puja entidades con un nivel de negocio superior al millón de euros y tendrán prioridad los proyectos limpios de África, el Caribe y algunas zonas del Océano Pacífico; si no concurre ninguno -algo improbable-, se atenderá a los de países vecinos del Mediterráneo con planes de reducción de emisiones remitidos a la ONU; y si tampoco hay alguno, a los de países candidatos a la adhesión o de alguno de los 27 socios.

Fuente: El Economista