SALA DE PRENSA

El Gobierno francés dice que Renault no ha cometido fraude

Renault sufrió este jueves un duro castigo bursátil por el temor a que protagonice un nuevo caso Volkswagen. Las acciones de la compañía, que llegaron a desplomarse hasta un 20% durante parte de la sesión, cerraron la jornada con una caída de más del 10% después de que la agencia AFP afirmase que, según el sindicato CGT, se estaría realizando una investigación en torno al fraude de emisiones de CO2, hecho similar al que sacudió a la mencionada firma alemana el pasado mes de octubre.

Los comentarios de dicho sindicato apuntaban que “los agentes de la Dirección General de Competencia, Consumo y Contra el Fraude investigaron a Renault el pasado jueves con el objetivo de encontrar información delicada”. Asimismo, el escrito expondría que los aspectos sobre los que se había hecho hincapié serían los de “homologación y puesta a punto del motor”, lo cual “hace que se pueda pensar que estas investigaciones están relacionadas con el asunto de los motores trucados en Volkswagen”, expusieron fuentes del mencionado sindicato.

Caídas en todo el sector europeo

Ante estas informaciones, la respuesta de los inversores fue inmediata y muy virulenta. Las ventas, además de provocar que Renault sufriera una pérdida de capitalización de 2.600 millones de euros en sólo una jornada, se dejaron notar en todo el sector europeo: Peugeot cedió más de un 5%, Volkswagen cayó casi un 4%, BMW también cerró en negativo y los fabricantes de componentes Valeo y Faurecia -esta última propiedad de PSA – rondaron el 4% de retroceso.

Frente a este complicado contexto, los responsables de Renault reaccionaron asegurando que las pesquisas llevadas a cabo por el Gobierno se encuadran dentro del plan de acción que diseñó la ministra de Medio Ambiente, Ségolène Royal, para luchar contra el fraude tras destaparse el caso Volkswagen. Además, rechazaron el término “investigación” utilizado por CGT y afirmaron que “las pruebas no han detectado ningún software introducido de forma deliberada que haya permitido trucar los motores y que están plenamente dispuestos a colaborar con las autoridades francesas”.

Posteriormente, y tras el cierre de sesión, la propia Ségolène Royal explicó que las comprobaciones demuestran que Renault no instaló ningún dispositivo o software con el fin de manipular el nivel de las emisiones contaminantes. La ministra francesa subrayó que la compañía no ha cometido fraude y que “los accionistas y los trabajadores pueden estar tranquilos”. Sin embargo, Royal también afirmó que las pruebas detectaron “excesos” en los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de óxidos de nitrógeno (NOx) de Renault y de otras dos marcas extranjeras.

Por otra parte, Fiat Chrysler Automobiles (FCA) también sufrió una muy complicada jornada en Bolsa que no se debió únicamente al efecto contagio provocado. Y es que la firma italiana fue denunciada por dos concesionarios de Estados Unidos que aseguran haber recibido ofrecimientos económicos a cambio de inflar sus números de ventas en 2015.

Por todo ello, la cotización de la compañía cedió casi un 8% después de haber sido suspendida en varias ocasiones a lo largo de la sesión de Milán. El fabricante, cuya cotización en Estados Unidos también registró fuertes caídas, respondió a las acusaciones afirmando que confía en la integridad de sus procesos de negocio y en sus acuerdos con los concesionarios, al tiempo que aseguró que defenderá esta posición de forma “vigorosa”.

Fuente: El Mundo