SALA DE PRENSA

El cambio climático encumbra al 2016 a un nuevo récord de calor

El futuro gobierno de Donald Trump tiene un nuevo dato para definir su postura sobre el cambio climático. Coincidiendo con el inicio de la semana decisiva de la XXII Cumbre del Clima (COP22) que se celebra en Marrakech (Marruecos), la Organización Meteorológica Mundial ha difundido este lunes 14 de noviembre su actualización oficial de las temperaturas medias del planeta en los primeros meses de este año y una proyección anual. Por mucho que quieran insistir los negacionistas del cambio climático, la evolución de las temperaturas parece imparable.

Con los datos disponibles hasta ahora, “es muy probable que 2016 sea el año más cálido del que se tenga constancia, y las temperaturas mundiales serán aún más elevadas que las temperaturas sin precedentes registradas en 2015”, indica esta organización de Naciones Unidas. Los datos preliminares indican que el aumento de la temperatura mundial de 2016 será de aproximadamente 1,2 °C por encima de los niveles preindustriales, de acuerdo con una evaluación realizada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

A escala global, las temperaturas registradas de enero a septiembre de 2016 fueron superiores en 0,88 °C (1,58 °F) a la media (14 °C) del período comprendido entre 1961 y 1990, que la OMM utiliza como valor de referencia. Las temperaturas alcanzaron su nivel máximo en los primeros meses del año debido al intenso episodio de El Niño de 2015-2016. Según los datos preliminares correspondientes a octubre, las temperaturas se encuentran en un nivel lo suficientemente elevado en 2016 como para que constituya el año más cálido jamás registrado, lo cual significa que 16 de los 17 años más cálidos de que se tiene constancia corresponden al presente siglo (1998 fue el otro).

Los indicadores del cambio climático a largo plazo también baten récords. Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero en la atmósfera continúan aumentando y alcanzan niveles sin precedentes. Los hielos marinos del Ártico permanecieron en niveles muy bajos, sobre todo durante los primeros meses de 2016 y el período de recongelación en octubre, y se observó un nivel de deshielo importante y especialmente precoz en la capa de hielo de Groenlandia.

“Un nuevo año, un nuevo récord. Se prevé que en 2016 se superarán las altas temperaturas registradas en 2015”, afirmó Petteri Taalas, Secretario General de la OMM. “El calor adicional procedente del intenso episodio de El Niño ha desaparecido, pero el calor que se desprende del calentamiento global continuará”, agregó.

“En zonas del Ártico de la Federación de Rusia, las temperaturas fueron superiores a la media a largo plazo en 6 °C a 7 °C. En muchas otras regiones árticas y subárticas de Rusia, Alaska y el noroeste de Canadá se superó la media en al menos 3 °C. Antes medíamos las temperaturas récords en fracciones de grado”, advirtió el señor Taalas.

“Debido al cambio climático, ha aumentado la incidencia y los efectos de los fenómenos extremos. Las inundaciones y las olas de calor que solo sucedían una vez en una generación son cada vez más frecuentes. El aumento del nivel del mar ha incrementado la exposición a las tormentas de tempestad relacionadas con los ciclones tropicales”, señaló.

“El Acuerdo de París entró en vigor en un tiempo récord y con un nivel de compromiso mundial sin precedentes. La Organización Meteorológica Mundial respaldará la transformación del Acuerdo de París en acciones”, subrayó el secretario general de esta organización de Naciones Unidas.

“En la OMM nos esmeramos por mejorar la vigilancia de las emisiones de gases de efecto invernadero para ayudar a que los países las reduzcan, porque es sumamente necesario fortalecer la capacidad para prestar servicios climáticos y de alertas tempranas en caso de desastre, especialmente en los países en desarrollo. Esa es una forma poderosa de adaptarse al cambio climático”, afirmó el señor Taalas.

La OMM publicó la declaración provisional de 2016 para presentarla en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tiene lugar en Marrakech (Marruecos). La declaración final se publicará a comienzos de 2017. Por primera vez, en la evaluación se incluyen observaciones de los asociados de las Naciones Unidas con respecto a las consecuencias humanitarias.

La declaración complementa un informe sobre el clima mundial 2011-2015, que también se presentó en el 22º período de sesiones de la Conferencia de las Partes, a fin de ofrecer un panorama del clima a más largo plazo y hacer frente a los fenómenos plurianuales, como las sequías. En dicho informe se demostró que, de los 79 estudios publicados en el Boletín de la Sociedad Meteorológica de Estados Unidos entre 2011 y 2014, en más de la mitad se constató que el cambio climático provocado por las actividades humanas contribuyó a los fenómenos extremos en cuestión. En algunos estudios se indicó que la probabilidad del calor extremo se había multiplicado por diez o más.

Evolución de las temperaturas

Las temperaturas mundiales registradas de enero a septiembre de 2016 fueron superiores en 1,2 °C a los niveles preindustriales y en 0,88 °C (1,58 °F) a la media del período de referencia de 1961-1990. Fueron especialmente elevadas en los primeros meses del año, durante los cuales se registraron anomalías mensuales sin precedentes de +1,12 °C (+2,02 °F) en febrero y de +1,09 °C (+1,96 °F) en marzo. De acuerdo con los datos operativos correspondientes a octubre del reanálisis ERA-40 del Centro europeo de predicción meteorológica a medio plazo, las anomalías en las temperaturas de octubre fueron similares a las de mayo a septiembre.

En la gran mayoría de las zonas terrestres, las temperaturas superaron la media del período de 1961-1990. En algunas partes del Ártico de la Federación de Rusia cerca del estuario del río Ob y Novaya Zemlya, superaron la media en 6 °C a 7 °C. En muchas otras regiones árticas y subárticas de Rusia, Alaska y el noroeste de Canadá se superó la media en al menos 3 °C. En más del 90% de las zonas terrestres del hemisferio norte fuera de los trópicos, se registraron temperaturas de al menos 1 °C por encima de la media. En el hemisferio sur las temperaturas fueron menos extremas, aunque en muchas regiones superaron la media en 1 °C o más, por ejemplo, en el norte de América del Sur, el norte y este de Australia y en gran parte del sur de África.

La única gran extensión terrestre con temperaturas por debajo de la media fue una parte de la región subtropical de América del Sur (el norte y el centro de Argentina, algunas zonas de Paraguay y las tierras bajas de Bolivia).

Impactos sobre los océanos

En la mayoría de las zonas oceánicas las temperaturas superaron la media. Este aumento del calor contribuyó a una considerable decoloración de los arrecifes de coral e importantes perturbaciones de los ecosistemas marinos en algunas aguas tropicales, como la Gran Barrera de Arrecifes en la costa oriental de Australia, y en países insulares del Pacífico, como Fiji y Kiribati. En algunas partes de la Gran Barrera de Arrecifes se informó sobre un nivel de mortalidad de los corales de hasta el 50%.

La zona más importante en la que se registraron temperaturas de la superficie del mar por debajo de lo normal fue el océano Austral al sur de la latitud 45° (en especial, en la zona circundante del Pasaje de Drake entre América del Sur y la Antártida, donde las temperaturas alcanzaron valores de más de 1 °C por debajo de la media en algunos sectores).

El nivel del mar a escala mundial aumentó aproximadamente 15 milímetros entre noviembre de 2014 y febrero de 2016 como resultado del episodio de El Niño, muy por encima de la tendencia de 3 a 3,5 mm por año que se observó después de 1993, y los valores de comienzos de 2016 alcanzaron nuevos niveles máximos sin precedentes. Desde febrero, el nivel del mar ha permanecido prácticamente estable.

Concentraciones de gases de efecto invernadero

En 2015 las concentraciones medias anuales de dióxido de carbono a escala mundial alcanzaron por primera vez las 400 partes por millón (ppm). Las observaciones iniciales indican nuevos récords en 2016. En cabo Grim (Australia), el promedio de los niveles de CO2 de agosto alcanzó las 401,42 ppm, en comparación con las 398,13 ppm de agosto de 2015.

En Mauna Loa (Hawái), las concentraciones medias semanales de CO2 del 23 de octubre fueron de 402,07 ppm, en comparación con las 398,50 ppm de la misma fecha en 2015, mientras que el valor de mayo de 2016 de 407,7 ppm constituyó el nivel mensual más elevado jamás registrado.

Capas de hielo y de nieve, cada vez más finas

La extensión de los hielos marinos árticos fue muy inferior a la media a lo largo del año. El nivel mínimo estacional de septiembre alcanzó los 4,14 millones de kilómetros cuadrados, es decir, la segunda extensión más baja (junto con la de 2007) jamás registrada después de 2012. El nivel máximo invernal en marzo fue el más bajo del que se tenga constancia. La congelación de otoño también ha sido más lenta de lo normal; la extensión de los hielos marinos a fines de octubre fue la más baja jamás registrada para esa época del año.

Después de varios años de valores muy superiores a la media, la extensión de los hielos marinos de la Antártida disminuyó hasta alcanzar niveles casi normales a comienzos de 2016 y llegó al nivel máximo estacional casi un mes antes de lo habitual. A fines de octubre aún se encontraba muy por debajo de los niveles normales.

El deshielo estival de la capa de hielo de Groenlandia fue muy superior a la media del período de 1990-2013, y se registró una mayor intensidad de deshielo en julio, aunque menor que la del año récord de deshielo de 2012.

Consecuencias humanitarias

Los cambios anuales y a largo plazo en el sistema climático pueden intensificar la presión social, humanitaria y medioambiental. Según la Organización Internacional para las Migraciones, se prevé un aumento de la migración de la población como resultado de la mayor frecuencia y la posible mayor intensidad de los desastres relacionados con el tiempo, la competencia y los conflictos por los recursos cada vez más escasos, así como el aumento del nivel del mar que haría inhabitables las zonas litorales bajas.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2015 se produjeron 19,2 millones de nuevos desplazamientos debido a desastres relacionados con peligros meteorológicos, hidrológicos, climáticos y geofísicos en 113 países, lo que representa más del doble de los desplazados por conflictos y violencia. De estos, los peligros relacionados con el tiempo provocaron 14,7 millones de desplazados. El sur y el este de Asia predominaron en cuanto a las cifras absolutas más altas, aunque ninguna región del mundo quedó indemne. Aún no se dispone de datos equivalentes para 2016.

Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, que se vieron influenciados por el intenso episodio de El Niño en el período de 2015/2016, perjudicaron considerablemente la agricultura y la seguridad alimentaria. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más de 60 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en países en desarrollo, se vieron afectadas por estos fenómenos.

Fuente: La Vanguardia