SALA DE PRENSA

EEUU duplica ayuda por cambio climático a países en desarrollo hasta casi 900 millones

Estados Unidos anunció el miércoles su intención de duplicar la financiación garantizada que aporta para ayudar a que los países en desarrollo se adapten al cambio climático, hasta unos 860 millones de dólares anuales, una promesa que podría ayudar a alcanzar un pacto global sobre el tema esta semana.

El secretario de Estado, John Kerry, informó sobre el nuevo compromiso de financiación durante un discurso en la conferencia sobre cambio climático de la ONU que se celebra en París, donde los negociadores de 195 países buscan alcanzar un acuerdo para este fin de semana sobre la reducción de las emisiones de gases invernadero más allá de 2020.

“Vamos a hacer nuestra parte”, afirmó Kerry a la audiencia en la conferencia celebrada en Le Bourget, a las afueras de París. “No dejaremos que las naciones más vulnerables capeen solas el temporal”.

El compromiso podría ayudar a destrabar uno de los principales puntos de fricción de la cumbre, donde las naciones en desarrollo presionan en favor de una mayor asistencia financiera para contrarrestar el impacto del cambio climático, como sequías, inundaciones y el alza del nivel del mar.

Estados Unidos y otras naciones desarrolladas ya acordaron movilizar de forma conjunta más de 100.000 millones de dólares anuales para los países en desarrollo para el 2020.

El año pasado, Estados Unidos prometió 3.000 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima de la ONU, que respalda los proyectos de adaptación y de energías limpias para reducir las emisiones, uno de los principales vehículos para movilizar ese dinero.

En su discurso, Kerry dijo que se necesitarán recursos adicionales tanto del gobierno como del sector privado para ayudar a los países más pobres, muchos de los cuales “contribuyeron casi nada a este problema”.

“Hay países para los que el cambio climático es una amenaza existencial”, señaló Kerry. “Para ellos, no es un asunto de anexos o años pico, es un asunto de vida o muerte”.

Fuente: El Economista