SALA DE PRENSA

Comienza el año de la transición energética y la descarbonización

El 2018 será el ejercicio de la transición energética y la descarbonización de la economía. O mejor dicho, el año del diseño de dicha transición, que durará hasta me- diados de siglo y exigirá inversiones millonarias para transformar de arriba abajo el modelo energético del país.

En el plano europeo, los 27 aprobarán el paquete legislativo denominado Energía limpia para todos los europeos, el marco regulatorio de referencia para conseguir que en 2030 las emisiones de dióxido de carbono se reduzcan un 40% en relación a 1990.

Y en el plano nacional, se abordará la redacción de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que deberá estar en consonancia con la referida normativa comunitaria. El Gobierno lleva meses trabajando en el documento, en el que, por su carácter transversal, participan varios ministerios, aunque la voz cantante sea la de Energía. El proceso arrancó con una convocatoria de ideas abierta a toda la sociedad y con la creación de un Consejo de Expertos en la materia, y en los próximos meses se verán las primeras propuestas concretas.

Pendiente de conocer el resultado de todas estas consultas, el Gobierno ya ha indicado que apuesta por un mix energético en el que la energía nuclear y el carbón sigan teniendo presencia durante mucho tiempo, en aras de contener los precios para los consumidores.

Cierre de centrales

De un modo paralelo, el ministerio dirigido por Álvaro Nadal seguirá adelante con su propuesta de Decreto para regular el cierre de centrales eléctricas. Directamente relacionado con el proceso de transición -habrá que cerrar instalaciones que emitan mucho CO2 y sustituir su generación por energía limpia y renovable-, puede presumirse que se mantendrá la polémica que rodea el proyecto, habida cuenta de la oposición de las empresas propietarias de las plantas, del rechazo de la oposición política e incluso de la propia Comisión Europea, que desconfía de una medida que considera muy intervencionista.

Mientras tanto, las grandes empresas se preparan para un nuevo ciclo inversor, volcándose en las renovables y en otras tecnologías asociadas a la transición, como el almacenamiento de electricidad, las redes inteligentes, el vehículo eléctrico o combustibles menos contaminantes.

Todos quieren energía verde…

Las petroleras no son ajenas al cambio de modelo energético en curso, y tanto Repsol como Cepsa han anunciado que la revisión de sus nuevos planes estratégicos incluirá por primera vez un relevante capítulo destinado a la producción de energía limpia. Si, como se prevé, el precio del crudo no sufre otro desplome, tendrán suficiente alegría económica como para dar buenas noticias en este ámbito.

Por el lado de las eléctricas, Iberdrola ha hecho bandera de la necesidad de luchar contra el cambio climático y de la energía renovable -sobre todo eólica-, y seguirá desarrollando proyectos de generación limpia, especialmente en EEUU -con permiso de Trump- y en los mares del norte de Europa.

Gas Natural Fenosa, con la cartera llena tras la venta de parte de su red de gas en España y de negocios en Italia y Colombia -puede dar un campanazo en el baile de adquisiciones y fusiones que vislumbran los analistas- potenciará la actividad de su filial verde, Global Power Generation.

Endesa, por su parte, seguirá explorando opciones de negocio en la Península Ibérica, mientras que su matriz, Enel, no para de anunciar contratos de energía limpia en América.

La recién fusionada Siemens Gamesa, en cambio, tendrá un año complejo, por los avatares de la integración y las dificultades en sus mercados de referencia.

…pero no será en España, aún

Ahora bien, este interés por crecer en renovables no se materializará en una explosión de nuevos proyectos en España durante el próximo ejercicio. Aunque el Gobierno ha dado vía libre a casi 9.000 MW renovables en tres subastas celebradas en los últimos dos años, los adjudicatarios tienen de plazo para construir las centrales hasta finales de la década, y se espera que el auténtico boom de proyectos tenga lugar entre 2019 y 2020. Más de uno dice que habrá problemas por las prisas de última hora.

Fuente: El Economista