SALA DE PRENSA

Bruselas quiere reducir emisiones en el sector aéreo

La 39 asamblea de la OACI, el organismo de la ONU que regula la aviación internacional, se celebra entre el 29 de septiembre y el 7 de octubre, una cita en la que se negociará un mecanismo para frenar el crecimiento de las emisiones de CO2 de los vuelos comerciales.

Con vistas a esa reunión, los 28 países de la UE y otros 16 miembros de la Conferencia Europea de Aviación Civil (desde Suiza a Ucrania, Noruega o Turquía) suscribieron el pasado viernes una declaración en la que apoyan la aprobación del mecanismo y se comprometen a aplicarlo desde el principio.

El objetivo del acuerdo, si se alcanza, es neutralizar a partir de 2020 el crecimiento de las emisiones de CO2 del sector aéreo, excluido hasta ahora de los compromisos internacionales.

La delegación europea en la asamblea de la OACIestará encabezada por la comisaria europea de Transportes, Violeta Buic, que llega con el objetivo de lograr un acuerdo lo más exigente posible. Bruselas quiere que las limitaciones a las emisiones se apliquen al menos en los principales mercados del sector aéreo y ya cuenta con la disposición de Estados Unidos, Canadá, México e Indonesia a sumarse al acuerdo. Y la UE se muestra dispuesta a ofrecer asistencia técnica a los países que pudieran necesitarla para cumplir la limitación de emisiones.

Bruselas redobla así sus esfuerzos por limitar las emisiones del sector aéreo, un objetivo que considera prioritario desde hace años. Las emisiones del sector aéreo suponen el 3% del total de la UE. Pero Bruselas asegura que a nivel mundial figuran entre las que más crecen y se dispararán un 300% durante este siglo si no se pone freno. La mayor parte de esas emisiones se deben a los vuelos internacionales, según la CE. Y da un ejemplo: un vuelo de ida y vuelta entre Londres y Nueva York genera las mismas emisiones que la calefacción de un hogar europeo durante todo un año.

Nuevo intento

La urgencia por el acuerdo, sin embargo, ya no es solo medioambiental, sino también comercial, porque la UE incluyó a sus líneas aéreas en el mercado de derechos de emisiones, lo que puede causarles una desventaja competitiva con las de países terceros.

La UE ya ha intentado varias veces poner coto a las emisiones del sector aéreo. Primero, de manera unilateral, con la aprobación de una directiva que a partir de 2012 incluyó en el mercado de derechos de emisiones todos los vuelos comerciales del cielo europeo, incluidos los que procedieran o se dirigieran a terceros países. Pero Bruselas tuvo que dar marcha atrás y a partir de 2013 aceptó excluir a las compañías extracomunitarias para evitar un conflicto con sus principales socios internacionales.

En 2015, la UE volvió a intentarlo, presionando para que el sector aéreo figurara en los compromisos de la cumbre sobre cambio climático (COP21) celebrada en París. Pero tampoco tuvo éxito. Ahora, vuelve a la carga y confía en un acuerdo mundial en la OACI.

Fuente: Cinco Días