SALA DE PRENSA

Bruselas endurece los límites de emisiones de CO2 de la industria del automóvil

Primer golpe de mano en Bruselas a la industria del automóvil después del escándalo dieselgate, el trucaje sistemático de vehículos por parte de los fabricantes (sobre todo alemanes) para superar los límites de emisiones. La normativa europea rebajó en 2014 el límite máximo de emisiones a 95 gramos de CO2 por kilómetro a pesar de las presiones de la industria. Bruselas endurece ahora ese listón: la Comisión Europea presenta hoy una nueva regulación que obliga a los fabricantes a reducir un 15% ese máximo en 2025 (hasta 80 gramos de CO2 por kilómetro) y hasta un 30% en 2030 (hasta 66,5), a pesar de que Alemania presionaba anoche para suavizar esos guarismos. Bruselas multará a los fabricantes que no cumplan.

El objetivo declarado, según la propuesta a la que ha tenido acceso este diario, es que la industria automotriz acelere hacia el coche eléctrico y los vehículos con bajas emisiones (por debajo de los 50 gramos por kilómetro). “El coche se inventó en Europa y creo que también debería reinventarse aquí”, ha declarado el vicepresidente de la Comisión Europea para la Unión de la Energía, Maros Sefcovic, durante la presentación de la iniciativa, coincidiendo con la celebración de la cumbre climática COP23 en Bonn (Alemania). El plan de la Comisión Europea deberá negociarse ahora con el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

Hay palo, pero también zanahoria. El comisario Miguel Arias Cañete plantea con la nueva regulación inversiones para digerir esa píldora. Habrá 800 millones para aumentar el número de cargadores eléctricos públicos (450 millones procedente del mercado de emisiones de carbono, que paga la propia industria, más 350 millones del presupuesto comunitario). Y 200 millones adicionales para I+D en la mejora de las baterías del coche eléctrico: en total, 1.000 millones para ayudar a la industra a mudar de piel y hacerse más eléctrica y menos contaminante.

Los fabricantes que se adapten a esos cambios, además, podrán acceder a un sistema de créditos baratos para facilitar las inversiones imprescindibles para una reconversión industrial que se adivina larga y difícil. Las eurcomisaria de Transporte, Violeta Bulc, señaló que el paquete legislativo en su conjunto recoge “medidas requeridas urgentemente” mientras que la comisaria de Industria, Elzbieta Biezkowska, subrayó que es una herramienta para ayudar a la propia industria en el mercado global.

Medidores de consumo real

La industria alemana aceptó a regañadientes rebajar los límites de emisiones en 2014. Pero por detrás se saltaba todas las normas con dispositivos electrónicos con los que fabricantes como el todopoderoso Volkswagen trucaban los coches para superar los exámenes de laboratorio, en un escándalo mayúsculo que ha obligado ya a Volkswagen a pagar fuertes multas en Estados Unidos. Bruselas toma medidas para evitar un nuevo dieselgate: todos los coches incorporarán medidores de consumo real, según un borrador de la nueva normativa. Según el periódico Süddeutsche Zeitung, Alemania presionó en todo caso para rebajar los objetivos que han quedado fijados, que iban a ser del 20% en 2020 y del 35% en 2030 (cinco puntos por encima de la propuesta final).

El comisario europeo para Acción del Clima y Energía, Miguel Arias Cañete considera que la evolución de la electricidad en el parque de automóviles es “imparable” y Europa no puede perder el liderazgo del mercado de fabricación de coches ante China o India, cuya amenaza es cada vez más palpable. Perder el tren de la fabricación pondría en peligro la alta nómina de empleados del sector.

Este miércoles, en su intervención ha recordado que dejarán “a los fabricantes que decidan qué tecnologías aplicar para alcanzar los objetivos”, e indicó que el límite para 2015 servirá para que arranquen las inversiones y el de 2030 para aportar “estabilidad”.

Financiación público-privada

Cañete ha significado la necesidad de que haya una financiación público-privada para abordar la inversión que requiere cumplir los compromisos adquiridos para 2030 en la materia como la transición a las energías limpias o la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (un 40% respecto a los niveles de 1990). Según señaló, ello requerirá unas inversión de 378.000 millones de euros anuales hasta 2030. De ellos, la Unión Europea está en condiciones de financiar 177.000, por lo que los 201.000 restantes tendrían que proceder de financiación privada.

El mismo mensaje que Cañete lo dio Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, en su discurso de inauguración de la jornada. Tajani subrayó que al menos el 20% del presupuesto de la Unión debería destinarse a una sociedad con bajas emisiones de carbono y capaz de adaptarse a los cambios climáticos. “Hemos organizado este evento para discutir el futuro y emitir un mensaje político fuerte: que se puede casar la política industrial y la energética”, enfatizó Tajani, que aprovechó la presencia del gobernador de California, Jerry Brown, para proponer una especie de alianza contra “la reticencia de otros actores mundiales, comenzando por la Administración Trump, a afrontar con determinación la más grande amenaza de nuestro planeta”.

“Estoy convencido de que esas reticencias de la Administración americana no frenará la cooperación, claramente tecnológica e industrial, con numerosas ciudades de Estados Unidos”, añadió Tajani al tiempo que resaltaba el pujante desarrollo en la incorporación de energías limpias de California. Brown completó su mensaje: “Es vital para nuestro futuro, la UE es líder en luchas contra el cambio climático por eso estoy aquí para aunar esfuerzos y recalcar que queremos ser punteros”.

Fuente: El País