SALA DE PRENSA

Barcelona se compromete a reducir las emisiones de CO2 per cápita en los próximos 15 años

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha recibido este lunes de las 800 entidades que forman parte de la red Barcelona+Sostenible del ‘Compromiso de Barcelona por el Clima’, que quiere lograr que en 2030 las e misiones de CO2 per cápita se vean reducidas un 40% respecto a niveles de 2005.

Colau, que ha destacado la importancia del documento, presentará el compromiso en el marco de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-21) en París, donde se reunirán 196 Estados del 30 de noviembre al 11 de diciembre para abordar nuevos acuerdos con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados.

El compromiso apuesta por que también en 2030 se haya incrementado el verde urbano en 1,6 kilómetros cuadrados, el equivalente a un metro cuadrado por los habitantes actuales, y emplaza a los diversos colectivos económicos y sociales, administraciones, empresas, entidades sociales y ciudadanía para que se involucren en el combate contra el cambio climático.

El documento incluye una hoja de ruta hasta el 2017 que prevé crear un operador energético propio -actuación de alcance metropolitano iniciada a finales del pasado mandato-, impulsar un programa de ahorro y eficiencia energética en los edificios municipales, fomentar el uso de la bicicleta, confeccionar un mapa de población vulnerable al cambio climático en relación a la salud, y crear un jardín por la biodiversidad destinado a la conservación de empresas.

La medida -que se incluirá en una declaración institucional en el pleno municipal del viernes para ratificarla- prevé implementar el plan de Energía, Cambio Climático y Calidad del Aire 2011-2022 y el Plan de Movilidad 2013-2018; desarrollar el Plan de Verde y Biodiversidad de Barcelona 2020 y el Plan de Prevención de Residuos 2012-2020, e impulsar una Estrategia de Resiliencia y Adaptación al Cambio Climático.

Encuentro en París

“Iremos a París, que está como sabéis en unos momentos muy difíciles porque han pasado cosas terribles, e iremos no sólo para darnos visibilidad, sino para juntarnos las ciudades” y presionar para que los Estados asuman compromisos ambiciosos con el objetivo de combatir el cambio climático, ha resaltado Colau. En un acto en el que han participado representantes de diversas entidades, la primera edil ha señalado que las ciudades deben trabajar en una agenda propia porque forman parte del problema y deben formar parte también de la solución, y ha reclamado a los Estados que “estén a la altura y pasen los compromisos a la práctica” sin rehuir responsabilidades.

Ha defendido que la ciudadanía ha pedido un cambio real en las formas de hacer política -“que yo sea alcaldesa es una expresión de deseo de este cambio real”, ha destacado- en un contexto que ha generado más conciencia social hacia la crisis y sus causas, lo que según ella representa una oportunidad en la que las instituciones deben estar a la altura, llevando a cabo también políticas a largo plazo. “Nos esforzaremos para que las instituciones estén a la altura de la ciudadanía”, ha garantizado la alcaldesa, que ha sostenido que en este asunto deben colaborar todos los grupos municipales y se debe trabajar codo con codo con las entidades y los ciudadanos.

Tendencia a la baja

La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha defendido que la ciudad tenía la obligación de diseñar un conjunto de acciones para abordar la prioridad que representa para el Gobierno municipal este asunto, y ha resaltado que el ‘Compromiso de Barcelona por el Clima’ representa un “impulso específico que hace explícito el compromiso de la ciudad contra el cambio climático”.

El compromiso señala que la tendencia sobre el consumo de energía en Barcelona los últimos años ha aumentado, mientras que las emisiones de gases con efecto invernadero se han reducido, ya que en 2012 se emitieron 2,28 toneladas de CO2 por cápita -3,6 millones de toneladas en total-, cuando en 1999 fueron 3,19 toneladas per cápita.

Fuente: La Vanguardia